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    October 05

    De cuando las putas eran señoras

     


     

    DE CUANDO LAS PUTAS ERAN SEÑORAS

     

    Recientemente leí un artículo sobre las mafias del este y el trapicheo de mujeres que se traen en esa parte de Europa. Mujeres que vienen engañadas con la promesa de un trabajo digno en España y que nada más llegar son obligadas a ejercer la prostitucion a lo largo y ancho de esta piel de toro, hasta conseguir pagarse, -en el mejor de los casos- su viaje de entrada y liberarse de esos hijos de puta. Una oscura y triste historia de la cual no voy a hablar por desconocimiento de la misma, pero si que me apetece hablar del gremio de estas señoras.

    Yo personalmente hace una eternidad que no frecuento estos garitos, pero no por ello desconozco de que van hoy en dia. Y la verdad, nada que ver con los puticlubs de antes. Ahora, están plagados de mujeres extranjeras -de muy buen ver todas por cierto-, pero que dejan mucho que desear con respecto al producto nacional que campaba antes en dichos locales. Ya no existen aquellas mujeres que jugaban al eterno y seductor juego de las miradas cruzadas, mujeres que se acercaban a ti y con toda la educación del mundo te pedían un cigarrillo clavándote  su mejor y mas cazadora mirada en tus ojos mientras tu educadamente se lo encendías. Preguntándote a continuación, si estabas solo y buscabas compañía, cosa que era obvio, y sentándose en el taburete con un mas que elegante cruce de piernas que te dejaba entrever parte de lo prohibido.

    Hoy en dia no; hoy se acercan a ti directamente con andares de rapero, y te “exigen” con un raro acento que va desde el duro ruso caucáseo, al colombiano mas florido y pachanguero, que les invites a una copa. Y si no lo haces, bien por que la lumi en cuestión no sea de tu agrado, o bien porque una copa en un garito supone el sueldo de todo un dia y la gasolina de una semana, te quedas mas solo que la una viendo a través del espejo de la barra como esos culos prietos y esas caras de deberle media vida a la vida, picotean de cliente en cliente con flemática desgana.

    Cuando era niño, hablo de entre los doce y quince años íbamos al barrio chino de Vigo, mas conocido por la “Ferreria”, donde una mujer apodada “o cabalo” (el caballo), nos hacia precio especial a la pandilla de chiquillos, adentrándonos a los cuatro por tan solo dos mil pesetas (el polvo valía mil), en el sórdido mundo del sexo mercenario. Y si era por la mañana hasta nos podía salir gratis un colacao caliente, dependiendo de si el orballo mojaba o no las viejas piedras del barrio.

    Años mas tarde y siendo ya un marino acuartelado, con mucha mili, mucha mar y mucho garito sobre mis cuadernas. En una noche de esas donde el alma se disuelve con el hielo de un copa, recale en un pequeño local del muelle grande en Las Palmas; de aquella un marino aun podía deambular solo por esas plazas y a esas horas sin peligro a ser abordado por un individuo donde las venas le metan prisa a la vida y a tu cartera.

    Eran las cuatro de la mañana aproximadamente y me dirigía ya de retirada a mi barco sin mucho convencimiento de querer enterrar aun la noche, cuando entre en ese local a tomarme una penúltima dosis de alcohol y compañía. Solamente tras la barra los ojos de una mujer de edad indefinida, donde las diferentes capas de maquillaje intentaban baldíamente disimular las interminables noches de una interminable vida, me contemplaban con una absoluta indiferencia y curiosidad al mismo tiempo. No me acuerdo del nombre del garito, carece de total relevancia, pero si del nombre de aquella mujer...Josefa se llamaba. Le pedí una copa y le dije que se sirviera una ella también. En su marchita pero a la vez bonita cara se reflejaban sesenta y pico años de una dura vida, que; poco a poco fue desgranándome en una noche de alcohol, humo de cigarrillos y confesiones a media voz. Me contó que era gallega, de A Coruña, que había sido novia de Pucho Boedo, cantante de un viejo grupo que se llamaba “Los Tamara”, el cual haya por los setenta hacia las delicias de nuestras madres convirtiendo los versos de Rosalía en melodías inolvidables. Me confeso también a la tercera o cuarta copa compartida, que llevaba veinticinco años en Las Palmas, que era dueña del local, pues fue lo único que le dejo el cabron de su difunto marido; que además de no ejercer como tal, ejerció de macarra en ella hasta su muerte. Yo también me confesé ante ella, aunque juro no saber lo que le dije, ya que los recuerdos acompañados de Jhonny Walker tornan oscuros los hígados y difusas las mentes, pero si recuerdo, la complicidad y el bienestar con una mujer que no conocía de nada y que esa noche no vendió su cuerpo, sino que regalo su alma.

    Cuando el sol empezó a asomar en medio de las grúas del tinglado portuario y la botella vacía relucía transparente bajo la difusa luz roja de lámpara china, me levante de mi taburete y me despedí de ella. Pero antes de llegar a la puerta me llamo, se acerco y posando sus rechonchas y ajadas manos sobre mi cara, me dio un sonoro beso en la mejilla, a la vez que lapidando el encuentro me decía: ¿Que puta seria yo, si no besara a mi cliente?...Pero es que claro...de aquélla las putas eran señoras.

     

    Fredo

    En la mar a 5 de Octubre del 2007

    Comments (5)

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    Lunna .wrote:
     
    Hablas de cuando las putas eran señoras, y ahora hablo de ti... de un Capitan,de un señor.
     Chapeau caballero, me ha dejado usted con la boca abierta. Bonita noche fué, de esas que gusta recordar,cuando los corazones y el alma se abren entre verdades.
    Un besazo Fredo y cuidate en esos mares,se te echa de menos en tierra.
    Oct. 12
    Tienes razon, antes las putas eran señoras, ahora, ya me callo, y bonita historia, porque en ella cuentas vida y cuentas de una mujer que te regalo el alma, y eso, si que nadie lo hace, lo se, amelia
    Oct. 12
    hola capitan!!
    como no dejarte aki mi huella... enviandote mil sonrisas llenas de energia positiva... para ke siempre sientas el calor de los amigos... y nunca te sientas solo!! un besote de tu amiga  PANDORA
    Oct. 6
    Fenix .wrote:
    Hay que tener mucho valor para ser puta... mucho valor y mucho estómago. Tragarse lágrimas, sinsabores y penas... si, resulta un trabajo muy difícil y normalmente, mal remunerado ( con excepciones, claro)
    Un saludo
     
    Oct. 5
    marina .wrote:
    Despues de un tiempo de leer tus escritos, pero sin musa que me acompañe( las mujeras necesitan un muso...jeje) para comentarlas, ni para escribir en mi blog; hoy me atrevo con esta entrada... bien aqui en este polemico tema tan antiguo dicen como el hombre, se me ocurren varias cosas .Primero , siempre he sentido que para ser puta hay que tener tripas y supongo que el alma amarrada a una pesada ancla que se hunda en lo más profundo del interior y no saque a flote la consciencia de lo que se vive en esa forma de vida.
    Ejercer la prostitución por necesidad es posible ... he pasado hambre y es muy duro.
    Pero encontrar una puta que te acompañe, te escuche y te entienda solo es posible en en pasado como dices que aún nos quedaban palabras para comunicarnos y además que fuera nacional... me imagino en otro pais, sin conocer apenas la cultura o la lengua, con mis hijos abandonados a su suerte repartidos vaya a saber donde , el miedo y yo que se que maleta de miserias vividas... nada es tan simple como aparece ante los ojos, todo es más profundo , solo el iceberg de algunos sintomas es visible.
    Pero algo si esta claro , este oficio mueve millones y me gustaria saber Todos los motivos tanto de miseria humana como seguramente de soledad.
     Pero donde busca una mujer sola un señor puto que la escuche....
    Buena mar y buen escrito
     
    Oct. 5

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